Notas sobre la eutanasia

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“We have become accustomed to thinking of a wedding as an exercise in contrived perfection; for many of us, a wedding is the only opportunity we have to set the stage for an important transitional moment in our lives, and to enact that ritual in the manner we choose. But, increasingly, it seems likely that more of us will have the right and the responsibility to consider what we hope for, and how to render, our life’s consummation.”


“Nos hemos acostumbrado a pensar en las bodas como un ejercicio de perfección artificial; para muchos de nosotros, una boda es nuestra única oportunidad para preparar el escenario de un importante momento de transición en nuestras vidas, y para realizar ese ritual de la forma que elijamos. Pero, cada vez más, parece que llegaremos a tener el derecho y la responsabilidad de pensar lo que se espera y la forma de llevar a cabo la consumación de nuestra vida.”

Hoy se ha hecho pública la noticia del suicidio asistido de Brittany y, como es natural, han corrido ríos de tinta al respecto.

Me han llamado la atención dos cosas: el rotundo 86% a favor de la eutanasia de los lectores de 20minutos y algún comentario alabando la apuesta por la vida de personas que, en circunstancias similares a las de Brittany, eligieron seguir viviendo.

Yo no soy quién para decidir por los demás. Ni siquiera sé lo que haría yo misma llegado el caso. Para tomar cualquiera de las dos decisiones hay que ser valiente y enfrentarse a una realidad que espero que no me toque, al menos en muuuuchos años.
Pero creo que sí se debe tener la opción de elegir y que cada uno haga lo que crea que es mejor para él o para ella y para los suyos.

Si no vas a poder vivir la vida como la quieres vivir y en unas condiciones de independencia mínimas, ¿quieres seguir viviendo? ¿eres libre decidiendo?
Este verano escuché una frase similar de boca de una madre que había perdido a su hijo: “Él no habría querido vivir así”. Este así era postrado en una cama sin poder moverse, dependiendo de terceros para todo y con la cabeza plenamente lúcida. Afortunada o desafortunadamente, en este caso, la naturaleza hizo el “trabajo sucio” y nadie tuvo que recurrir la eutanasia.

Si la esta fuera “la opción correcta”, ¿por qué está penada? ¿por qué sólo es legal en cinco o seis países en el mundo?

Yo no me atrevo a contestar a estas preguntas porque no tengo una respuesta. Sólo puedo hablar desde el corazón y apoyar a quien decide irse o quedarse porque hasta cuando es por razones no terrenales, que yo no comprendo, entiendo que para ellos es una opción. Lo que no me gusta es que a mí me impongan esa misma opción si la mía es otra, la que sea.

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