El viaje… Boise

Estaba escrito. No sé en qué guion, pero estaba escrito que yo iba a ir a Boise algún día…

Las cosas son como son y la vida viene como viene y como la vamos construyendo. Nunca pensé que él no estaría allí ya… Ni se me ocurrió pensar que el tiempo se acababa. No es que no lo supiera, que claro que lo sabía, pero o porque no era el momento o por lo que fuera, nunca llegué a dar el paso.
No fue una cuestión de valentía, qué va… más bien de tempos… así que nos quedamos con el sueño sin cumplir.

Soy una romántica empedernida y no necesariamente en el sentido amoroso de la palabra. Me emociona acordarme del pasado y soñarme en el futuro. Pienso poco en los “y sis…” porque no me llevan a ningún sitio pero esta falta me duele tanto que me he sentido muy huérfana.

 

Dije casi todo lo que tenía que decir en su momento. Lo que no dije, se sobreentendió claramente (me consta)… y me encargué mil veces de agradecer lo que me habían dado, sin complejos. Era lo que me nacía y punto y en el otro extremo había algo parecido…

Todo comenzó con una carta… y una necesidad de reconocimiento. Si pasar un duelo es algo jodido, pasarlo en soledad, sin tener a nadie alrededor con quien poder llorar la pérdida es algo que me cuesta describir con palabras. Vale que he tenido apoyo incondicional de mi chico, de mis amigos… pero en un momento, nada me consolaba

Pero la respuesta estaba fuera de mi control. Que yo haga lo que me pide el cuerpo no implica que a los demás les pida el cuerpo lo mismo que a mí, así que no esperé nada… aunque en el fondo lo deseaba, claro.

No obstante, no sé qué hizo que enviara un último mail antes de irme de viaje… Al fin y al cabo, yo iba a estar allí igualmente… Y este mail sí tuvo respuesta… así que fuimos a Boise a cerrar un círculo que necesitaba ser cerrado y volvimos con algo más…

Un abrazo sentido con sus amigos, con quienes hubo excelente feeling desde el primer segundo. Y también lo supieron todo desde el primer segundo. No me hizo falta dar ninguna explicación.

Un tour nada dramático por el edificio que le acababan de dedicar hacía un par de semanas, su casa, los hospitales donde estuvo las últimas semanas ingresado… un ofrecimiento para ir al cementerio que decliné porque era algo que tenía que hacer sola (bueno, con mi chico…) y terminamos en el Basque Block, en el Bar Gernika, cenando… para luego ir a su casa, donde me dieron un vídeo que habían proyectado en el funeral y que no puedo ver sin emocionarme… y gracias al que no se me olvidará nunca su voz

Al día siguiente también quedamos, fuimos a una barbacoa a casa de un amigo suyo, también vasco, de apellido Tellería y después a tomarnos unas cervezas por ahí… Lo pasamos en grande.

La traca final llegó la mañana en la que debíamos salir hacia Yellowstone. Conocí a su madre… un abrazo largo y emotivo… lo primero que me dijo fue “te conozco desde hace tantos años…”

Y no hacía falta más porque casi todo lo demás estaba dicho… aunque sí se dijeron cosas y recordamos buenos tiempos… Nunca imaginé que mi carta (mi famosa carta) terminaría colgada en su nevera… qué cosas… ¡Cómo iba yo a imaginar todo esto!

Fui a Boise porque tenía que ir, necesitaba, de algún modo, cerrar un círculo de mi vida… y he vuelto con el círculo ampliado, con nuevos amigos y con nueva familia…

¿No es maravillosa la vida?

 

(English version available)

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